El pasado martes 2 de octubre en la capital Poblana se hizo
una conmemoración a la masacre sucedida hace media siglo, donde fueron
asesinados jóvenes estudiantes de la Universidad Autónoma de México, cuyo
genocidio se dio en la plaza de
las Tres Culturas de Tlatelolco, durante el gobierno del presidente Gustavo
Díaz Ordaz.
A las 8:30 de la mañana se
citó a la gente que gustase participar en la ceremonia cívica de conmemoración
en la explanada del zócalo de la ciudad de Puebla, el cual comenzó pasadas las
9 am. En dicho evento se llevó a cabo el izamiento de bandera a media
asta por duelo nacional marcado en la ley. Estuvieron presentes algunas figuras importantes como la diputada local
Nora escamilla, el diputado federal Guillermo Aréchiga, entre otros más;
y posteriormente se le dio la palabra a Claudia
Rivera Vivanco, alcaldesa electa de Morena quien expresó:
“Todos los que hoy nos damos cita por primera vez en esta plaza, de nuestro zócalo de la cuatro veces heroica Puebla de Zaragoza pasaremos a la historia y seremos testigos de lo que las próximas generaciones deberán recordar. 2 de octubre no se olvida, nos hemos anclado históricamente en conmemorar la brutal represión que el gobierno mexicano ejerció en contra de la juventud de nuestro país, pero, hay que recordar que 1968 fue el gran año de fiesta para toda una generación, donde el espacio público no tuvo límites para expresar el rechazo hacía el autoritarismo, durante los 123 días de huelga estudiantil, se derrumbó la prepotencia de la figura presidencial, la oportunidad de respetar la libertad que tuvieron durante aquellas jornadas, los miles de jóvenes de México, no han contado con una réplica similar, se colocó en jaque la omnipotencia, no sólo de un gobierno déspota, sino también se vivió la emergencia de nuevas expresiones juveniles que ungían y que urgían por convivir entre las generaciones.” “… Los estudiantes siguen siendo un sector desprotegido, hasta el día de hoy aún son torturados, desaparecidos y asesinados por un gobierno que rechaza y aniquila a quienes se atreven a pensar, criticar o pronunciarse contra las injusticias. ¡El 2 de octubre no se olvida porque seguimos teniendo la sangre roja y el corazón a la izquierda, este pasado común nos pertenece y nos une como mexicanos y a 50 años sigue más vivo que nunca, 2 de octubre no se olvida!” Es así como la alcaldesa se dio a escuchar ante los presentes.
“Todos los que hoy nos damos cita por primera vez en esta plaza, de nuestro zócalo de la cuatro veces heroica Puebla de Zaragoza pasaremos a la historia y seremos testigos de lo que las próximas generaciones deberán recordar. 2 de octubre no se olvida, nos hemos anclado históricamente en conmemorar la brutal represión que el gobierno mexicano ejerció en contra de la juventud de nuestro país, pero, hay que recordar que 1968 fue el gran año de fiesta para toda una generación, donde el espacio público no tuvo límites para expresar el rechazo hacía el autoritarismo, durante los 123 días de huelga estudiantil, se derrumbó la prepotencia de la figura presidencial, la oportunidad de respetar la libertad que tuvieron durante aquellas jornadas, los miles de jóvenes de México, no han contado con una réplica similar, se colocó en jaque la omnipotencia, no sólo de un gobierno déspota, sino también se vivió la emergencia de nuevas expresiones juveniles que ungían y que urgían por convivir entre las generaciones.” “… Los estudiantes siguen siendo un sector desprotegido, hasta el día de hoy aún son torturados, desaparecidos y asesinados por un gobierno que rechaza y aniquila a quienes se atreven a pensar, criticar o pronunciarse contra las injusticias. ¡El 2 de octubre no se olvida porque seguimos teniendo la sangre roja y el corazón a la izquierda, este pasado común nos pertenece y nos une como mexicanos y a 50 años sigue más vivo que nunca, 2 de octubre no se olvida!” Es así como la alcaldesa se dio a escuchar ante los presentes.
Por la tarde del mismo día alumnos de la Benemérita
Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) emprendieron marcha en honor a los
estudiantes del 68 que dio inicio en Ciudad Universitaria hasta el Zócalo de
Puebla. Además de estudiantes también participaron civiles que decidieron
formar parte de este acontecimiento, no sólo expresando su inconformidad con el
acontecimiento de 1968 sino tambien exigieron justicia en los casos de
Ayotzinapa, Tlatlaya, Chalchihuapan, Aguas Blancas, entre otros más.

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